
Ficha técnica
Dirección: D.W. Griffith
Producción: D.W. Griffith
Guión: D.W. Grifftih, Tod Browing
Elenco: Lillian Gish, Mae Marsh, Robert Harron, Erick Von
Stroheim
AÑO: 1919
DJ GRIFFITH
Cuando vi Pulp Fiction por primera vez, quedé (todos quedamos) atontados, peinados pa' atrás; la forma en que estaba contada la historia parecía ser algo muy nuevo y distinto a todo lo demás que hubiera salido en pantalla. Que no se centrara en una pura historia y se permitiera contar un hecho desde diferentes perspectivas, era una forma aparentemente nueva de ordenar el relato. Lo “nuevo” de este modo narrativo no fue solamente acusado por mi; la fiebre de películas con características similares que empezaron a aparecer desde ese momento, cada una de ellas convencidísima de estar descubriendo la pólvora, fue una prueba explícita de ello: “Magnolia” “Con solo mirarte” “Crush” “Amores Perros” y un enorme etc. (Lo que no quiere decir que me parezcan malas, para nada)
Esta oxigenación narrativa es necesaria; siempre es bueno cuando las formas de contar una historia se modifican y los cánones de lo que está in y bien también cambian y los pobres profesores de cine y literatura tienen que hacer nuevos programas de estudios.
Por eso, cuando vi INTOLERANCIA me pareció algo tan increíble: es un procedimiento similar al que usa Tarantino, en P.F. pero en 1919.
La película describe cuatro momentos en la historia de la humanidad en los que se notó de forma bastante clara la intolerancia humana: La matanza de hugonotes en la época de Catalina de Medici, la crucifixión de Jesucristo, la caída de Babilonia y una historia en un suburbio de una ciudad que culmina con una pena de muerte injustificada. La forma en que estos relatos están entrelazados es un poco como un puzzle; a una secuencia de una de las historias le sucede inmediata otra, sin anestesia ni nada. Los relatos son entrelazados mediante una mujer que mece una cuna, como si le estuviera contando los cuentos (manerita de quedarse dormido) a la guagua.
Como ha pasado otras veces, la película no fue muy comprendida en su tiempo; la forma narrativa era demasiado novedosa. La gente no debe haber sabido que pensar cuando se daban cuenta que la película detenía abruptamente el relato en curso y comenzaba con otra historia de otro momento histórico. Y así por más de dos horas.
Al final, lo que logra el film (para darle un tono solemne al comentario) con narrar el mismo tema en distintos momentos, es demostrar que nosotros, los modernos, aunque tengamos alcantarillados celulares y blogs, estamos mucho más cerca de lo que creemos a los actos más aberrantes de intolerancia de los que la humanidad ha sido testigo sistemáticamente; podemos tener comodidades, pero seguimos siendo iguales en esencia a los que crucificaron a Cristo. Aunque sea de perogrullo, no está de más tenerlo presente; uno no es mejor que los de antes y eventualmente haría lo mismo.
En ese sentido, la forma narrativa utilizada por Griffith es un acierto 100%, porque comunica en forma bastante clara la idea central.
Si el resultado es óptimo, es porque la forma va de la mano con el fondo, el tema. Dudo que el director haya querido “hacer escuela” o ser vanguardista. Cuando la forma, por muy moderna que sea, existe porque está en función del resto, bienvenida sea. Pero si se eligió porque el que está atrás de lo que se está leyendo/mirando, le aterra más que ninguna otra cosa ser considerado como alguien poco moderno y elabora toda su estructura narrativa a partir de ese miedo, entones, se pierde la autenticidad. Y para mi el sentido.
El encadilamiento y la sorpresa de los fuegos artificiales dura un rato. Después cansa.